Proyecto
Ion Sub: Un evento exitoso

De
izquierda a derecha, Manuel Adrogué (5°
Dan EAT), , Iván Rojas (5° Dan WTF),
Marcelo Cremona (5° Dan EAT), Néstor
Alfonsín (6° Dan EAT), Santiago Feijoo
(2° Dan Karate Kyudokan) y Ricardo Longinotti
(5° Dan Tang Su Do).
El 23 de octubre pasado en el Club Atlético
Independiente culminó un curso de capacitación
especial: diez clases de entrenamiento práctico
a lo largo de cinco encuentros mensuales (un total de
20 horas de práctica) en que cinturones negros
y colores avanzados de distintas escuelas, sin ninguna
vinculación institucional más que las
ganas de compartir un “entrenamiento” (Ion
Sub) recorrieron un programa que incluyó defensa
personal, combate deportivo (ITF y WTF), acondicionamiento
físico, análisis mecánico de técnica
de patada, técnica básica de Karate, Tang
Su Do, y Taekwon-Do (internacional), entrenamiento pliométrico
utilizando patadas avanzadas, un sistema dinámico
en las combinaciones de puño en ataque y defensa,
y combate a un paso.
Marcelo Cremona y Manuel Adrogué,
ambos 5to Dan de la Escuela Argentina de Tae Kwon-Do
(EAT) fueron los organizadores y diseñadores
del programa de clases, y para determinados puntos del
temario convocaron a instructores de reconocida solvencia,
quienes respondieron y aportaron mucho al proyecto:
Néstor Alfonsín (6° Dan EAT), Iván
Rojas (5° Dan WTF), Santiago Feijoo (2° Dan
Karate Kyudokan) y Ricardo Longinotti (5° Dan Tang
Su Do). Las clases fueron muy concurridas –principalmente
por practicantes de Tae Kwon Do, aunque también
de otras disciplinas coreanas, chinas y estilos libres-,
llegando sumar unos ochenta participantes, entre los
que contaban altas graduaciones (más de 4to Dan)
y cinturones de color.
Fieles a la promesa de brindar instrucción
avanzada, Adrogué y Cremona no simplificaron
las técnicas ni el nivel de exigencia (demostrando
y pidiendo patadas múltiples en el aire, giros
varios, combinaciones a velocidad, etc.), sino que se
tomaron su tiempo para explicar con claridad la mecánica,
y recomendar el modo de practicar para llegar al nivel
que permite rendir a ese nivel. En la defensa personal,
Cremona abordó la cuestión con simplicidad
y didáctica notables, presentando un marco de
trabajo conceptual bajo los lineamientos del sistema
“Táctika”.
Además del nivel y variedad de
los docentes, de ser el arancel inusualmente bajo, y
de tener el proyecto una extensión temporal importante
y no haber condimento político, otra característica
fue que los beneficios se extendieran a la comunidad:
los asistentes entregaron una cantidad significativa
de alimentos no perecederos que fueron hechos llegar
a gente de muy bajos recursos.
El
tesón puesto por los alumnos en seguir las clases,
tanto en lo físico como en lo conceptual, fue
muy destacable. Eran alumnos que, sin estar obligados
por su asociación o grupo de pertenencia, se
sometieron a clases rigurosas ocupando su día
sábado durante 5 meses para aprender un poco
más. Profesores que fueron con sus alumnos porque
entendieron que su capacidad y conocimiento deben ser
un aporte, y no una limitación, a todo lo que
sus alumnos pueden llegar. Con tal actitud, no era de
extrañar que esos profesores tuvieron actuaciones
muy notables. En ese sentido, la clase final fue coronada
por la entrega de certificados y elocuentes gestos de
satisfacción de los alumnos, quienes quejándose
con una sonrisa por las piernas entumecidas, pedían
“seguir en contacto”, finalizando con un
caluroso aplauso.
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